¿Algas sí o algas no?

Si estás introduciendo las algas en tu alimentación, te interesa saber que, si bien son muy ricas en nutrientes, las algas también esconden algunos peligros. Veamos pues:

La Fundación Española de la Nutrición las considera un alimento equilibrado de bajo contenido calórico, que podría incluirse dentro del grupo de las verduras y hortalizas.

Las algas aportan una amplia gama de nutrientes esenciales:

 vitamina B1 (o tiamina, que ayuda a las células a convertir los hidratos de carbono en energía)

vitamina B2 (riboflavina, importante para la córnea)

vitamina A (retinol, esencial en el crecimiento, para la vista y para las células de la piel y las mucosas)

vitamina C (antioxidante)

minerales: sodio, calcio, cloro, potasio, fósforo, magnesio, hierro, yodo

proteína

ácidos grasos insaturados

fibra fermentable (mucílagos, que las hacen un prebiótico interesante para la microbiota)

Motivos más que suficientes para que puedas considerar su consumo. ¡Pero, ojo! Las algas tienen sus peligros, si te lanzas a comerlas sin tener ciertos conocimientos.

Vamos, allá: ¿Qué necesitas saber?

Lo primero: las algas son demasiado ricas en yodo.

No puedes lanzarte al consumo regular y descontrolado de algas.  Debes considerar en su conjunto la cantidad de algas que tomas, la que utilizas para cocinar, el sushi del Japo, pero también, otras algas que podrás estar consumiendo en forma de suplemento como la spirulina o procesados con algas (patés etc), incluso la sal yodada…. Seguro que te has dado cuenta de lo sencillo que es pasarse con la ingesta de yodo si no ponemos un poco de cuidado.

Es más, estarás pensando que estás cuidándote y tomando alimentos saludables. Y, sí, las algas pueden ser muy saludables, pero deben tomarse en cantidades muy pequeñas. Un consumo excesivo y de manera continuada puede conducir a una sobredosis de yodo, que se relaciona con problemas de tiroides. De hecho, existen casos documentados en la bibliografía médica de hipertiroidismo por ingesta habitual de algas.

Es verdad que en países como Japón hay un consumo muy frecuente de algas desde hace siglos y eso les confiere una microbiota capacitada para digerir las algas y eliminar el exceso de yodo…. No es nuestro caso, en Europa. Pero además la dieta japonesa es rica en alimentos que dificultan la absorción de yodo, como la soja y muchas verduras de la familia de las coles como el brécol, la coliflor, nabo etc. Esto hace que la cantidad de yodo que efectivamente absorben sea menor que la que ingieren.

Otra cosa que debes saber:

Hay variedades de algas que además contienen arsénico en cantidades elevadas. El arsénico es un tóxico presente, por contaminación o de forma natural, en algunos mares y lagos. Y algunas algas lo acumulan.
Por suerte, las algas de mayor consumo en nuestro entorno no presentan ese problema: 3 gramos de fucus, kombu, wakame, arame y nori representan solo entre el 0,3% y el 1,1% de la ingesta diaria tolerable.
En realidad, si compras algas de calidad y que pasen todos los controles, no deberías preocuparte demasiado con este punto. Las algas en el mercado son aptas para el consumo y pasan los controles.

Además, Galicia es productor de algas y podemos consumir producto de proximidad y contribuir al desarrollo de la región.

De la gran variedad de algas, nos vamos a centrar en:

 Agar-agar por ser un alga baja en yodo, muy nutritiva, excelente para cuidar la microbiota y favorecer el tránsito intestinal

Todo sobre el agar-agar

Kombu por ser un alga nutritiva, especialmente rica en calcio, luego muy indicada para mujeres en menopausia y por favorecer procesos digestivos. A pesar de su alto contenido en yodo, puedes cocinar y combinar alimentos para reducir la cantidad de yodo, siguiendo platos tradicionales japoneses (incluso, desechando el alga).

Todo sobre el Kombu

En suma, algas ¿sí o no?
Algas sí…vigilando mucho la cantidad y aprendiendo sobre su uso.
Por supuesto, algas no para personas que sufran trastornos de la tiroides, que tomen medicación anticoagulante o para diabéticos.

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